Fundamentos:
La franciscana, o delfín del Plata, es uno de los delfines más pequeños del
mundo: mide entre 1.30 y 1.70 mts. de largo. Si bien es muy similar en apariencia a los
delfines de río, puede ser encontrado en varios estuarios a lo largo de su rango de
distribución, pero no en el cauce de ríos verdaderos como sus primos cercanos. Vive
predominantemente en agua salada poco profunda y a menudo es visto muy cerca de
costa.
Únicamente se lo encuentra en Argentina, Uruguay y Brasil. En nuestro país
vive principalmente en las costas de la provincia de Buenos Aires, donde según
estimaciones científicas, es muy probable que existan menos de 30.000 individuos. La
franciscana es una especie vulnerable a la extinción, según la Unión Internacional para
la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Esta especie ha sido impactada por operaciones pesqueras en gran variedad
de formas ya que sólo es la mayor amenaza el enmallamiento incidental en redes de
pesca, sino que las pesquerías en sí mismas capturan muchas de sus especies de presa
y, debido al arrastre del bentos, destruyen hábitat vital para la especie. Por su parte, en
la provincia de Buenos Aires se estima que unos 500 a 800 delfines son capturados
anualmente en redes agalleras. Sin embargo, en trabajos realizados en los últimos años
por la Fundación Vida Silvestre, junto a diferentes instituciones como por ejemplo
Aquamarina, se ha recabado información biológica fundamental que ha permitido el
desarrollo de tecnología pesquera para que estos animales eviten las redes agalleras,
aunque aún el uso de estos dispositivos no se ha generalizado.
El potencial de recuperación de esta especie es muy bajo: las hembras a los 2
o 3 años tienen una única cría que queda a su cuidado por uno o dos años. Además, la
Franciscana, como otros delfines, no puede permanecer mucho tiempo fuera del agua.
Tiene una piel muy gruesa y grasosa que le proporciona calor, por lo que la intemperie
rápidamente le provoca deshidratación y la muerte.
En la última temporada de verano, se difundieron fotos tomadas en Santa
Teresita, provincia de Buenos Aires, donde se ve a un grupo de personas sosteniendo
franciscanas fuera del agua en dos oportunidades. Al menos uno de esos animales
murió. Por otra parte se ha registrado un número alarmante de animales varados o
muertos en distintas localidades costeras bonaerenses, sin existir aun evidencia clara
de sus causas.
Esta situación de vulnerabilidad creciente hace que sea urgente dotar a la
especie del máximo estatus de protección previsto en la Ley 10.907, y declararla
monumento natural.
Esta declaración permitiría asimismo implementar medidas para su protección
de manera conjunta entre la Provincia y los municipios costeros donde se distribuye, y
determinaría que la misma sea tenida en cuenta al momento de establecer las políticas
pesqueras y de manejo costero regional.